Los pensamientos me pueden llevar a acabar con mi mente, sumergirme en lo negativo de ella, y si mi vida era bella destruirme, no logrando que lo negativo de esa mente deje de perseguirme y decirme a mi mismo que debo morirme.
Los pensamientos me pueden llevar a la más determinante desesperación, provocando una profunda obsesión, los pensamientos reflejan tu estado de ánimo, lo reflejan tanto que al verte en un espejo ves que tu vida, esa que pudo ser progresiva se está terminando.
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